El estudiante universitario

Un pequeño apartamento de dos habitaciones. La luz del sol se filtra por las rendijas de las ventanas. Mauricio, con ojeras y visiblemente cansado, se toma un café mientras hojea un libro de cálculo. Carmen, con delantal y manos en la cintura, lo observa desde la cocina.

Carmen: ¿Mijo, y hasta qué hora vas a estar con esos libros? Mañana tienes que madrugar pa' la universidad y no has dormido nada.
Mauricio: Ya casi termino, mamá. Tengo que estudiar para el parcial de cálculo, si no me va bien me joden la carrera.
Carmen: Yo sé que estás estresado, mijo, pero no te exijas tanto. La vida no es solo estudiar.
Mauricio: Es que si no estudio, ¿cómo voy a salir adelante? Usted sabe que la U pública es dura y con el rebusque que tengo no me alcanza pa' todo.
Carmen: Eso sí es verdad. Yo quisiera poder ayudarte más, pero con lo que gano vendiendo empanadas no es mucho.
Mauricio: No se preocupe, mamá, yo voy a salir adelante. Usted confíe en mí.
Carmen: Te quiero mucho, mijo. Y recuerda que siempre voy a estar aquí para apoyarte en lo que necesites.
Mauricio: Gracias, mamá.

Mauricio camina por el campus universitario con un grupo de amigos.

Camilo: ¿Qué hubo, parcero? ¿Preparado para el examen de cálculo?
Mauricio: No sé, man. Esa vaina está rechimba.
Natalia: Tranquilo, Mauricio. Si estudiaste bien, no vas a tener problemas.
Andrés: O si no, siempre podemos copiarle a la nerd de Mariana.
Mauricio: No sean gamines, manes. Esa vaina no es de juego. Si nos pillan nos echan de la U.
Camilo: Tranquilo, mijo, que yo tengo un plan B.
Mauricio: ¿Y cuál es?
Camilo: (Saca un pequeño libro de su bolsillo) El "Copi-fácil", parcero.
Mauricio: Ustedes sí son verracos, manes.

Un mes después, Mauricio se encuentra en la biblioteca de la universidad, estudiando con Natalia. Ambos se concentran en sus libros y apuntes.

Natalia: Ya casi terminamos. Creo que ya estamos listos para el examen.
Mauricio: Sí, yo también lo creo. He estado estudiando mucho y me siento más seguro.
Natalia: Me alegro mucho por ti, Mauricio. Sabía que podías hacerlo.
Mauricio: Gracias, Natalia. Tu apoyo ha sido muy importante para mí.

Día del examen de cálculo. Mauricio está sentado en el aula, junto a sus compañeros. Todos se ven nerviosos. El profesor ingresa al aula y comienza a repartir los exámenes.

Mauricio: Tranquilo, Mauricio. Tú puedes hacerlo.

Dos semanas después. Los resultados del examen están publicados. Mauricio se acerca con cautela al tablón de anuncios. Busca su nombre y encuentra una nota: Aprobado. Mauricio está sentado en la mesa, cenando con su madre.

Carmen: ¿Y cómo te fue en el examen de cálculo, mijo?
Mauricio: ¡Saqué una A, mamá!
Carmen: ¡Ay, mijo! ¡Qué alegría! Estoy tan orgullosa de ti.
Mauricio: Gracias, mamá. Esto no habría sido posible sin tu apoyo.
Carmen: Tú eres el que ha hecho todo el esfuerzo, mijo. Yo solo te he acompañado en el camino.
Mauricio: Te quiero mucho, mamá.
Carmen: Y yo te quiero más, mijo.

Mauricio y Carmen se sonríen, con la satisfacción de haber superado juntos un desafío.

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