
Las calles de Bogotá servían de lienzo para Fernando, un artista callejero que con sus aerosoles y pinceles transformaba muros grises en obras de arte cargadas de mensajes sociales y políticos. Esperanza, una joven estudiante de periodismo, se encontraba fascinada por su trabajo y su valentía. En un callejón del centro de la ciudad, Fernando daba los últimos toques a un mural que denunciaba la corrupción política.
Esperanza: Me encanta tu trabajo, Fernando. Tus murales son como un grito en la pared, una forma de despertar conciencias.
Fernando: Gracias, Esperanza. Es importante que el arte tenga un mensaje, que no sea solo decoración. Hay que…