
Nadie baja cajas con las manos. Natalia ya sube sin pararse. Alonso la ve llegar en huaraches.
“Esta la subo yo, ya le agarré el modo”, avisa Natalia. Alonso le da la caja chica y un bote. Ella la abraza con los dos brazos.
La bajada del taller tiene veinte escalones. “Pise de lado, no de frente”, pide Alonso. La caja le cubre los pies.