
A las cuatro RaĂșl tiene todo tapado. Amarra la lona al techo. Mariana lo ve de lejos y ya lo conocen todos.
âHoy ni una gota adentroâ, avisa RaĂșl, contento. Mariana revisa los nudos mientras llueve. âEste lado estĂĄ flojoâ, nota ella.
La lluvia llega y el agua corre. Las lonas aguantan la hora completa. Abajo, tres camisas de ayer siguen mojadas y abiertas.