
El sol apenas salía cuando Tomás llegó a la terminal de buses. La ciudad de Medellín lo esperaba, pero primero debía encontrar su asiento . Con su mochila al hombro, se movió rápidamente entre la multitud que llenaba el lugar. El bullicio de las personas y los sonidos de los motores lo llenaban de energía.
Al llegar a la ventanilla, Tomás notó que había una fila larga. A su lado, una mujer con un sombrero colorido sonrió y le dijo: "No te preocupes, el viaje comienza en media hora. ¡Aprovecha para tomar un café!". Tomás decidió seguir su consejo y fue a una pequeña cafetería cercana.
Mientras esperaban su bus, la mujer le contó sobre las…