
Es de noche y Sofía camina sola por Guanajuato, cansada y un poco triste. En la plaza, un chico llamado Nico toca la guitarra; estudia en la universidad y la invita a una callejoneada.
Muchos músicos, vestidos con ropa antigua y negra, cantan y tocan por los callejones, y la música llena toda la calle. Sofía sigue al grupo casi sin darse cuenta, con una sonrisa.
Suben por callejones estrechos y viejos, entre mucha gente que canta canciones alegres. Una señora abre su ventana para saludar, y Sofía siente que la ciudad entera la acompaña.