
La ofrenda dura dos días. El tres de noviembre, Efraín quita todo. Come el pan. Tira las flores a la basura. Apaga las velas. Guarda la foto. “Dos días”, dice Efraín. “Ni uno más.” La mesa queda vacía.
Alondra pregunta: “¿Y ya?” Efraín contesta: “Y ya. Hasta el otro año.” Alondra pregunta: “¿Y las flores?” Efraín contesta: “A la basura. Son de ayer.” Ayer, una ofrenda. Hoy, una mesa.
Efraín saca una calavera de azúcar. La calavera dice en la frente: Alondra. Alondra dice: “¿Mi nombre? Yo estoy viva.” Efraín contesta: “Hoy sí. La calavera es dulce. La muerte también. Es para ti. Para tu ofrenda, un día.” Alondra se ríe. Después está triste.…