
Un muñeco de aserrín está sentado en una silla. Tiene ropa vieja y bigote pintado. Es treinta de diciembre en Medellín, Colombia. Luz baja del bus. Andrés carga la caja. En la esquina está Yesenia. Yesenia es la mujer de los muñecos.
Luz pregunta: “¿Vende el muñeco?” Yesenia contesta: “Vendo el muñeco. El testamento lo escribe el dueño, hasta las doce.” Luz no entiende. Yesenia explica: es un Año Viejo, y este año arde con lo que cada quien deja atrás.
Luz dice: “Yo quiero el muñeco.” Yesenia repite: sin testamento, no hay Año Viejo. Andrés se queda callado. Después pregunta: “¿Y si no escribo algo?” Yesenia contesta: “Entonces no arde nada…