
Era un hermoso soleado domingo en Buenos Aires. La familia González se reunĂa para celebrar el cumpleaños de la abuela Rosa, quien cumplĂa ochenta años. Todos estaban emocionados, pero tambiĂ©n un poco nervioso . La casa estaba llena de colorido decoraciones y el delicioso olor de la comida.
MarĂa, la hija menor, pensaba en lo importante que era para ella estar rodeada de su querido familia. A veces, se sentĂa un poco triste porque su hermano mayor, Juan, vivĂa en el extranjero y no podrĂa asistir. “Ojalá pudiera estar aquĂ”, pensĂł.
El jardĂn de la casa era un lugar amplio y hermoso , lleno de flores brillantes y un pequeño estanque. Los niños…