
La bodega viene llena de cajas iguales. Huele a aceite y a cartón mojado. Felipe busca la etiqueta y el número en el puño.
El sudor ya le borra la tinta. Saca el boleto, duda y no dice nada. Gabriela saca una caja del montón de equipaje.
La deja en el piso, junto a la fila. “¿Esta es tuya, o es de alguien de la fila?”, pregunta ella. “No sé, todas traen el mismo mecate”, contesta Felipe.