
Una rama de la jacaranda rompió el ventanal donde Ignacio riega.
Marcela llega al amanecer con el cristal. Es más grueso que el roto y difícil de pasar por la puerta angosta.
“Esta tarde tengo tres más”, le cuenta a Ignacio. “Ya es el momento de cobrar lo que vale, y no lo que me dan.” “Pues cóbralo”, contesta él, y aguanta el marco ancho.