Tomás baja al patio interno del edificio con un libro y Doña Sara ya está ahÃ, regando las plantas. Camila no está; visita a una amiga sábado por la mañana, lejos de Buenos Aires, Argentina.
Doña Sara: Tomás. Buenos dÃas. Tomás: Hola, Doña Sara. ¿La ayudo? Doña Sara: Si quieres, sÃ. Siéntate al lado mÃo, hay sombra. Tomás: Las plantas se ven lindas hoy. Tomás se sienta en un banco bajo el limonero.
Doña Sara: ¿Y cómo te va, Tomás? Tomás: Bien. Trabajo nuevo. Departamento nuevo. Doña Sara: ¿Te acostumbras al ruido del barrio? Tomás: SÃ. La hora tranquila ayuda mucho. Doña Sara: Ah, ¿la notas tú también? Tomás: El primer dÃa. Doña Sara: La gente…