
En la plaza de Guadalajara, un mariachi llena la tarde de música, y Sofía se acerca con curiosidad, sin conocer a nadie. Entre los músicos está Javier, que toca la trompeta con otros mariachis de trajes muy elegantes.
La música es alegre, y Sofía la escucha con una sonrisa entre la gente. Cuando Javier la ve sola, le dedica una canción solo para ella. La plaza entera aplaude cerca de la fuente.
Sofía se anima a bailar un poco entre los turistas, pero de repente empieza a llover. Todos corren a buscar un techo, y Javier la invita a la catedral.