
Guanajuato recibe a Sofía en su primer viaje por México, con calles empinadas y un funicular que sube la montaña. Beto, que trabaja ahí, la saluda con una gran sonrisa y le pregunta si quiere subir al mirador.
El pequeño vagón empieza a subir despacio, y Sofía mira por la ventana con un poco de miedo. Abajo, las casas se pintan de rosa, verde y amarillo, como un mapa de colores.
Al ver su cara, Beto le asegura que el funicular es muy seguro. Sofía respira hondo, y poco a poco el miedo se va quedando atrás.