
SofĂa llega cansada a las ruinas de Monte Albán y, al principio, solo ve piedras viejas bajo el sol. Un guĂa joven, Toño, la saluda y le asegura que el lugar la va a sorprender.
Toño explica que esta ciudad tiene más de mil años, y que sus abuelos venĂan de aquĂ. Habla con tanto orgullo que SofĂa empieza a mirar las pirámides de otra forma.
Caminan despacio entre los templos enormes y silenciosos, mientras el viento sopla fuerte en lo alto. SofĂa ya no piensa que son solo piedras.