
El olor a cilantro y a leña llega antes que la casa, cuando la chiva sube trepando la montaña. En Santa Elena, un corregimiento de Medellín entre neblina y silletas, Tato y Salo llevan a Manu a un paseo de olla junto a una finca vieja. Toda la mañana andan raros los dos, cuchicheando aparte y guardando una carpeta que no le muestran a la rola.
Mientras el sancocho borbotea en el fogón de leña, Tato pela plátano con torpeza y se le nota nervioso. “¿Vos por qué estás tan mudo hoy, parce?”, le pregunta Manu, y él contesta con una evasiva y cambia de tema. Salo suelta una risita y le manda una mirada cómplice que Manu no logra descifrar.
La tarde…