
Nadie compra rosas de noche. Alondra y Ulises llevan las cubetas. Quedan noventa y nueve rosas. Ulises pregunta: “¿Y ahora?” Alondra contesta: “Ahora regalamos las rosas. Todas. A todos.” Hace frío. La calle está casi vacía.
Una mujer cansada sale del metro. Alondra da una rosa. Un taxi para cerca. El taxista recibe dos rosas por la ventana. Ulises grita: “¡Feliz catorce, señor!”
En una banca hay un hombre solo. Tiene un peluche. Espera a alguien. Alondra pone una rosa sobre el peluche. El hombre mira el reloj sin decir nada. “¿Viene?”, pregunta Alondra. El hombre contesta: “Todavía no.”