
Una cazuela partida espera en el tabique. Leticia, una maestra del barro de Guadalajara, México, la levanta y la deja.
Marcela quiere aprender a pegar barro para cobrarlo en el tianguis. “Yo vendo piezas nuevas”, le contesta Leticia. “Un arreglo tuyo me quita una venta mía.” “Te arreglo el horno y me enseñas”, propone Marcela. “Tu ventilador no gira y eso yo lo sé hacer.”
Marcela lo destapa, ajusta un tornillo y se lo devuelve. Leticia hornea otra pieza y el taller guarda calor.