
Doce uvas esperaban en una mesa de la Gran Vía que Martín reservó a última hora. Era Nochevieja y Elena había traído la tarjeta.
Elena echó cuentas y se puso seria. “Esta cena la pago yo. Perdí el veintiocho”, le dijo al camarero, y pidió la cuenta con el pescado entero.
Martín hizo de tripas corazón. “Perdí yo antes. En octubre, cuando Rubén trajo a Nube y dije no”, confesó. “Si te lo cuento entonces, no juegas tan tranquila.” Fue sincero. “Llevas razón, eso fue un no”, reconoció Elena.