Marina ayuda a su papá esta vez. Pasa un paño por la mesa del comedor mientras Don Hernán mueve una silla.
La mañana en Bogotá, Colombia, entra despacio por la ventana del martes.
Don Hernán: Gracias por venir hoy, mija. Marina: No es nada, papá. Don Hernán: SĂ es algo. Limpiar solo es triste. Marina: ÂżAbro la ventana, papá? Don Hernán: SĂ, por favor. AsĂ entra el aire.