
Alondra tiene una caja casi vacía. Es primero de enero. Alondra cierra el puesto. Ulises arregla y guarda las herramientas.
En la caja hay tres cosas: unas rosas secas, una piñata pequeña y una calavera de azúcar. Nada más.
Regresa a La Ciudadela. La jefa del mercado espera en el puesto grande. La jefa pregunta: “¿Y las piezas?” Alondra contesta: “No hay piezas. Hay gente.”