
El umbral estĂĄ caliente por el sol. El conductor deja ahĂ una bolsa verde enorme y no puede con ella. Un lazo rojo amarra el asa. Mariana sostiene la puerta abierta con la rodilla.
âÂżMe echas una mano?â, pide el conductor. AndrĂ©s se agacha y prueba el peso con una mano. âEsto no lo levantan dos personasâ, avisa. âY a mĂ me duele todo.â
Mariana observa los paños gruesos en el suelo. âAhĂ hay tela limpiaâ, nota. El conductor jala el asa y la bolsa no se mueve un dedo.