
Marina entró al apartamento con cara de que traía un chisme bien jugoso. Julián, tirado en el sofá con el celular, casi ni levantó la cabeza. "Parce, suelte ese aparato, que esto está muy bacano", le soltó ella.
Según Marina, alguien del edificio andaba en un enredo tremendo con una vecina. Valeria salió de la cocina con un tinto y se sentó a chismosear también. "Cuente, cuente, no me deje en ascuas", la apuró, toda intrigada.
Marina bajó la voz como si fuera un secreto de Estado y arrancó con todo el visaje. Habló de mensajes escondidos, de una fiesta a las malas y de un man sospechoso. Julián por fin soltó el celular, ya bien enganchado en…