
Mariana vende camisas bajo una lona, junto al camino. Bajo un árbol está Raúl, un vendedor de Durango. Espera un rato corto, con la caja de cartón llena.
“Acá llueve de cuatro a cinco, cada día”, avisa Mariana. Raúl se sube el cuello y mira las nubes grises. “Aguanto aquí, el árbol es grande y tapa”, contesta él.
El agua viene de lejos, con viento. Truena fuerte y la lluvia corta entra de lado. “¡Préstame la lona, se me rompe el cartón!”, grita Raúl.