Tocan el timbre dos veces y Marina baja la taza de té. En la cocina pequeña de Bogotá, Colombia, ya es lunes por la mañana cuando Doña Rosa, la vecina del piso de arriba, entra con un termo de café y una bolsa de pan caliente.
Doña Rosa: Buenos dÃas, mija. ¿Te despierto? Marina: Estoy de pie hace rato. Pase, Doña Rosa, está abierto. Doña Rosa: Un ratito nada más. Vengo del pasillo de tu papá. Marina: ¿Cómo está él hoy?
Doña Rosa pone el termo en la mesa. El café huele fuerte.