
Lucía llega a Bilbao por la tarde, y Ander la espera en la estación con una sonrisa. Ander es su amigo, y los dos se abrazan. Lucía está muy contenta.
Fuera llueve un poco, así que Ander abre un paraguas grande y negro. Los dos caminan cerca de la ría. El agua está tranquila, y Lucía mira los puentes de la ciudad.
Ander le enseña el casco viejo. Las calles son estrechas y bonitas, y hay muchas tiendas pequeñas. Lucía saca el móvil y mira la hora, y Ander sonríe otra vez.