
El mercado San Juan de Dios abre temprano, y Sofía entra con mucha hambre entre los puestos. En uno pequeño, Chela prepara tortas ahogadas para sus clientes y la saluda con una sonrisa.
El mercado es enorme y lleno de color: hay frutas frescas, ropa y zapatos por todas partes. Sofía lo observa todo despacio, mientras la gente compra y habla con energía.
Chela le ofrece probar una torta ahogada, cubierta de una salsa roja muy picante. Sofía da un bocado con cuidado, pero de repente la salsa le quema la boca.