
Andrés pone el pasaje exacto debajo de un plato, boca abajo. La bandeja redonda brilla al lado y él la vigila. El café huele dulce y el mostrador estå lleno a esta hora.
Mariana vacĂa una bolsita de tela y la sacude, tranquila. âEso se guarda aquĂâ, propone. âDebajo de un plato se pierde.â
âSi lo guardo, me lo gastoâ, contesta AndrĂ©s. âY mañana pido prestado a alguien.â