
Un pan huele a naranja y azúcar. Detrás del horno está Efraín, un panadero.
Alondra entra con la caja, junto al horno. Es primero de noviembre en Oaxaca, México. Alondra quiere una ofrenda completa para el puesto grande: pan, flores, velas, calaveras.
Efraín pregunta: “¿Para quién?” Alondra contesta: “Para el puesto.” Efraín dice: “Una ofrenda es para alguien. Un muerto con nombre.”