
En Arequipa, la ciudad blanca, Marco miraba al cielo. Era la hora azul, y el cielo se pintaba de colores mágicos. "¡Lucía! ¡Mira cómo brilla!" dijo emocionado. La belleza del momento llenó su corazón de alegría.
Lucía sonrió, sus ojos brillaban con curiosidad. "Vamos a explorar, Marco. Quiero sentir la ciudad, su vibra. ¿Qué tal un festival?" La idea la emocionaba. A Marco también. Antes de que se dieran cuenta, estaban caminando por las calles.
Las calles estaban llenas de música, risas y luces. Un festival estaba en plena marcha. "¡Mira eso!" gritó Marco, señalando un grupo de personas bailando. "¡Vamos a ver!" Se acercaron, sintiendo la…