
Una hoja llevaba toda la mañana sobre la mesa de Elena, lejos del archivo. En la puerta esperaba Cristina, la jefa de servicio, con el bolígrafo y la plantilla de enero. Elena puso buena cara.
“Se queda una vacante de jefa de sección. La quiero para ti, en enero”, anunció Cristina, que lo daba por hecho. Elena contó las vacaciones que perdía y se calló.
“¿Y si lo pienso hasta el lunes?” “El lunes estoy de puente”, contestó Cristina, tranquila. “Es un puesto de trabajo mejor. Nadie cede una cosa así.”