
“Esto es puro show para turistas, ¿o no?”, murmura Manu mientras sube por las escaleras eléctricas, incómoda con tanta cámara. En la Comuna 13 de Medellín la recibe Salo, su amiga paisa que hace tours por el barrio y creció entre esas lomas. Manu, con su desconfianza de rola, ve reguetón, grafitis vistosos y combos de extranjeros tomando fotos, y le sabe todo a montaje.
Salo la lleva despacio, sin afán, saludando a cada vecino por su nombre. “Parce, aquí cada mural cuenta algo que pasó”, le dice, y señala una pared donde unos pañuelos pintados recuerdan a los que se llevó la violencia. Manu asiente por cortesía, todavía convencida de que le…