
Semanas después, Pilar ya manejaba la jerga mejor que sus propios maestros. Lo que empezó como pura confusión en el paradero se había vuelto su cancha. Diego y Beto la escuchaban ahora con una mezcla de orgullo y de miedo.
En plena reunión, la novata soltó una frase tan cerrada que los dejó botados. Mezcló palabras al revés, apócopes y muletillas que ni ellos habían escuchado antes. Diego admitió con un "Oe" que no había cacheado ni michi de dónde había sacado esa.
Beto trató de responderle con la misma moneda, tirando su mejor floro. Pero Pilar le devolvió otra frase todavía más enredada, sin despeinarse siquiera. El maestro terminó monse,…