
Rodrigo llegó al café con una sonrisa que olía a travesura desde lejos. Traía un plan entre manos y no aguantaba las ganas de presumirlo. Sin que Itzel lo pescara, le hizo una seña a Nayeli para que se acercara.
"Le eché los perros a mi cuate para que salga con Itzel", le confesó en voz baja. Nayeli abrió los ojos, entre emocionada y asustada por el borlote que se venía. Según Rodrigo, esos dos iban a hacer buena química de inmediato.
El problema es que Itzel no tenía ni idea y odiaba que le arreglaran citas. "Si se entera, nos va a poner una madriza", bromeó Nayeli en voz bajita. Rodrigo se lavó las manos diciendo que él solo era el mensajero…