
Nadie en el lienzo sabe quién decide. Marcela pregunta a Estela. La mandan a otra puerta y vuelve a pie por la cuneta seca.
La verja quedó torcida con la lluvia y el hierro está caliente al sol. Marcela mete un tablón. Amarra una cadena al barandal y jala.
“Yo la dejo derecha y ustedes me ponen en la lista”, propone. “Fija, no por semana ni por favor.” “Aquí decide el comité”, le susurra Estela. La verja avanza dos dedos y frena. Marcela le pone grasa al gozne y la hoja alcanza el marco.