
Una vendedora del mercado suma sus cuentas en una hoja con tres columnas. Andrés llega con hambre y elige una galleta del plato. Mariana le sirve un pocillo de tinto caliente.
âEsa es la Ășltimaâ, avisa la vendedora, y apoya el lĂĄpiz en la mesa. AndrĂ©s sonrĂe, tranquilo. âCĂłbreme precio de amigoâ, pide.
La vendedora borra un nĂșmero, tranquila, y escribe otro. âEl precio de amigo no es en plataâ, contesta. âEs en trabajo, y la verdad no fĂo.â