
El fin de semana Marcela llega al embarcadero de Chapala, México. El agua huele a pescado. Raquel trabaja ahí y lleva gente en su barca.
La laguna está plana. Al fondo, el horizonte se ve estrecho por la bruma.
“Se moja el piso y la gente no se sienta”, explica Raquel. “Cada fin de semana saco el agua con una cantimplora cortada.”