
La máquina de hielo de Esteban gotea desde el sábado y moja la tarima de la barra.
Marcela afloja la manguera, la limpia y la vuelve a poner. El agua ya no sale por abajo.
Quiere que el patrón la vea trabajar para que la contrate fija. “¿Y cuándo viene?”, pregunta. “Manda mensajes y ofrece cosas desde su casa”, contesta Esteban.