
La luz se va y el ventilador se para. Emiliano prende una lámpara chica y Jimena trae un cerillo. “¿Y ahora qué hago, sin aire y sin luz?”, pregunta él.
Jimena jala la ventana del patio. Entran los zancudos, en bola. “Cierra eso, me van a comer vivo”, pide él.
Emiliano tapa la ventana de prisa, con su camisa limpia. La camisa queda negra. “Esa es la camisa buena, la del trabajo”, nota Jimena.