
En la previa, con música y escabio, Camila y Flor se pusieron a largar todo. "Estoy re mal, piba, conocí un pibe soñado", arrancó Camila con una sonrisa boba. Flor casi salta de la silla, porque ella también venía embalada con alguien.
Las dos empezaron a describir a sus respectivos candidatos, muertas de la emoción. Camila contó que el suyo era alto, canchero y con una labia impresionante. Flor asintió rarísimo, porque el suyo tenía exactamente la misma descripción.
Siguieron comparando entre risas, sin darse cuenta del bardo que se venía encima. Los dos pibes las habían invitado al mismo bar, con el mismo verso trillado. Hasta la remera que…