
El domingo, el parche se juntó en casa de Valeria con arepa y chocolate caliente. Nadie querÃa seguir bravo, porque la mamera de andar peleados ya cansaba a todos. "Hablemos sin rodeos y cuadremos esta vaina de una vez", propuso ella.
Julián fue el primero en dar la cara y reconocer que habÃa hablado de más. Marina admitió que su prueba de la lengua floja tampoco habÃa estado muy chévere. Cada uno puso su parte sobre la mesa, sin echarse la culpa entero.
Entre mordisco de arepa y sorbo de chocolate, el ambiente se fue soltando. Valeria, que odiaba los pleitos, hacÃa de juez para que nadie se pasara de listo. Poco a poco, la bravura se volvió…