Camila llega con dos valijas al edificio viejo de balcones de hierro.
La fachada da a una calle de Palermo, en Buenos Aires, Argentina, un lunes por la mañana.
Doña Sara: ¿Camila, no? Camila: Sí, mucho gusto. Doña Sara. Doña Sara: Pasa. Te ayudo con una valija. Camila: Muchas gracias. Doña Sara: ¿Vienes sola hoy? Camila: Sola, sí. Las cosas grandes llegan mañana. Doña Sara: Bueno. Entonces te muestro todo tranquila.