
Elena y su hermano Mateo caminaron por los antiguos caminos de Sacsayhuamán. Era una mañana tranquila, y el sol brillaba en el cielo azul. Elena sonrió y miró a su hermano. "¡Mira esas piedras tan grandes!" dijo, llena de entusiasmo.
Mateo asintió. "Sí, son impresionantes. ¿Tienes tu cuaderno?"
Elena asintió de nuevo. "Sí, quiero escribir sobre todo esto. La vista de Cusco es hermosa desde aquí."