Mateo entra a la casa de su mamá Beatriz y la televisión está apagada. Es sábado por la tarde en Montevideo, Uruguay, y ella lo recibe con una sonrisa pequeña.
Beatriz: Por fin llegas. El control no funciona desde el jueves. Mateo: Hola, mamá. ¿Cómo estás? Beatriz: Bien. Pero la tele está muerta. Mateo: ¿Y desde el jueves no ves nada? Beatriz: Nada. Está roto.
Mateo toma el control. Aprieta un botón. La televisión se enciende.