
El sábado armaron carrete en la casa de Javiera, cada uno poniendo su parte. "Yo llevo el copete, no se preocupen, tengo un pituto filete", prometió Benjamín. El problema es que andaba pato, sin un peso partido por la mitad.
Nico lo miró con desconfianza, porque ya conocía sus promesas al lote. "Seguro, cabro, mira que si llegái sin nada, te funamos delante de todos", lo picó. Benjamín engrupió jurando que el trago estaba asegurado.
La idea era simple: un amigo de un amigo le conseguía el copete a precio de risa. Con ese pituto pensaba quedar como rey sin gastar casi nada de lucas. Confiado, se fue temprano a buscarlo y dijo que volvía en una…