
En Buenos Aires, María se despertó temprano, llena de nervios. Hoy es su primer asado familiar. ¿Podré hacerlo bien? pensó.
Mientras revisaba la lista de ingredientes, su corazón latía rápido. El olor de la carne fresca la llenaba de emoción. Pero también sentía miedo. ¿Cómo puedo manejar todo esto?
Su abuela, una mujer sabia y cariñosa, apareció en la cocina. "María, no te preocupes. Asar carne es un arte, pero también es amor", le dijo con una sonrisa.