
En MedellĂn, Mariana, la barista del barrio, abre el cafĂ© a primera hora. Saluda a cada cliente por su nombre. AndrĂ©s reparte paquetes en moto y entra con pan duro. La campana suena suave.
Mariana escribe en el vaso y lo coloca en la barra. El vaso dice âAndreaâ. âYo soy AndrĂ©sâ, se presenta. âAndrea no maneja motoâ, añade.
Mariana se pone roja. âPerdĂłn, me equivoquĂ© de nombreâ, murmura. AndrĂ©s mira el vaso y no se enfada. âAndrea toma mi cafĂ© hoyâ, propone. âYo pago por ellaâ, ofrece.