
Al anochecer, SofĂa pasea por la plaza colonial de MĂ©rida, entre casas viejas de colores bonitos. Busca un recuerdo para su mamá, y se detiene donde Diego vende hamacas.
SofĂa toca una hamaca de muchos colores y la siente muy suave. Diego la abre con las dos manos y le cuenta que aquĂ la gente duerme feliz en ellas.
En una fonda pequeña, cerca de ahĂ, una señora sirve cochinita pibil en tortillas calientes. La carne huele a naranja y a especias, y SofĂa prueba un taco que le encanta.