
En las calles de colores de Oaxaca, Sofía entra al taller de Rafa, un artesano que pinta alebrijes de madera. Los alebrijes son animales de fantasía, llenos de puntos y líneas finas.
Entre un dragón, un gato y un pájaro, Sofía se queda mirando un jaguar de colores brillantes. Rafa le cuenta que cada alebrije es un animal guía, con su propia fuerza.
El jaguar, le dice, da valor a quien lo lleva. Sofía piensa en su largo viaje sola por México, en todas las veces que sintió miedo, y entiende por qué le gusta tanto.