
El polvo de la manga de coleo se levantó cuando el primer jinete salió disparado tras el toro. Manuela había vuelto a Villavicencio para las fiestas, y esta vez sus amigos la sentaron en primera fila, felices de verla otra vez. Ferney, un coleador joven y arriesgado, calentaba su caballo con calma mientras doña Emperatriz atendía el puesto de mamona junto a la baranda.
La rola no entendía nada de ese deporte bravo. "Prima, el que coronó tumba el toro por la cola antes de la raya", le explicó Emperatriz, sirviéndole una hallaca. En el altavoz un joropo recio marcaba el ritmo con fuerza mientras los caballos piafaban impacientes.
Ferney se…